Regreso a la UIC

El domingo pasado me encontré en el periódico Reforma un artículo en la sección de empresas sobre el aniversario número 29 de la UIC en la que nombran sus logros y planes para el 30 aniversario lo que me hizo pensar que ya tenía varios años que no visitaba la UIC. Aprovechando que estaba de visita en el D.F. y la casa de mi papá esta a unas cuantas cuadras decidí darme una vuelta para ver que había de nuevo ( y para que me dieran información en cuanto a la titulación por experiencia profesional).
Desde el lunes quise ir pero andaba medio cargado de chamba así que no pude ira hasta el jueves. Desde días antes me puse mis mascarillas de aguacate y mi crema “C” de Pond’s para rejuvenéceme un poco y pasar desapercibido entre los alumnos.
Ya rejuvenecido el jueves en la mañana fui a la UIC, el sentimiento al entrar por la puerta del estacionamiento que da a la escuela de diseño es de lo más extraña, pues se siente nostalgia y emoción, pero con lo primero que te topas es que el patio que esta entre la escuela de diseño y administración ahora es estacionamiento. Caminando hacia el edificio de diseño me sentí mas familiarizado cuando se empezaban a ver los chavos sentados en el piso de la planta baja, al pie de la escalera la misma máquina negra de frituras de hace 10 años y el movimiento de alumnos entrando a los salones en el 2do piso.
Subí los escalones y antes de entrar a la oficina de diseño vi que estaban pegados en el pizarrón los horarios de clases y me dio gusto que siguieran anotados los nombres de Briseño en Geometría y de Clodete en figura humana.Una vez en la oficina de diseño mientras pedía informes entraba por la puerta ni más ni menos que… ¡EVA!! (sip, exactamente la misma Eva que nos dijo que íbamos a salir con lentes de la carrera) y sigue exactamente igual, no ha cambiado en nada, mismos lentes, mismo peinado. Lo que me sorprendió fue que se acordó de mi dándome gran abrazo. Después de hablar un poco me llevó a conocer el “nuevo” laboratorio de computo, digo “nuevo” por que ya lleva varios años así. El laboratorio sigue estando en el segundo piso pero ya lo ampliaron a 2 salones en las que adaptaron mesas llenas de torres modelos Mac G4 y ahora la puerta de entrada da luego luego a la puerta del salón 201 donde estuvimos en 1er. Semestre (y pensar que nosotros nos peleábamos por las máquinas con monitor a color).
Desde el 2do. piso también se puede ver la ampliación de la cafetería, la cual crecieron en dirección al patio (estacionamiento) de diseño separado por un muro de piedra, me senti tentado a bajar por una quesadilla pero me acaba de desayunar.
Se podría decir que en términos generales la UIC sigue igual, lo que si sentí gacho fue que el patio lo hicieran estacionamiento y metieran el muro de piedra pero el edificio casi no ha cambiado y para el caso tampoco los maestros.
Mientras salía de nuevo al estacionamiento casi se podía escuchar el grito de “ya cayó” de Oscarín, la risa de Liviere o Jorge Iracheta y ver la competencia de señas con Cuau. Son detalles que tal vez parezcan simples pero que provocan una sonrisa cada vez que uno los recuerda.
¿Ustedes qué es de lo más recuerdan que todavía les provoca una sonrisa?
Bueno pues como siempre les mando un abrazo y espero se encuentren muy bien.
P.D. Si, Margarito sigue como encargado del salón de computación en las tardes.
P.D. 2: Sip, también pasé desapercibido entre los chavos de diseño =)

1 Comments:
Hijole... ya no me acordaba que la última vez que fuí a la UIC ya el patio de diseño y administración era un estacionamiento... que triste!, pero ni hablar, la escuela sigue creciendo.
Oye y como vez la posibilidad de titularte por experiencia profesional? cuenta algo de eso mi Alex.
Saludos desde Vancouver!
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