sábado, septiembre 24, 2005

Aires de libertad


La semana pasada durante el “puente del grito” nos vinieron a visitar Tania y Lupo. Llegaron el día 15 en la mañana y nos fuimos a desayunar – comer aprovechando para visitar el centro de Querétaro y sus alrededores. Ya en la plática comentamos que estaría padre ir a visitar el pueblo de Dolores Hidalgo el mero día de la Independencia, después de todo el lugar no esta muy grande y no pensamos que hubiera mucha gente, además de que a Lupo no le agradan mucho las multitudes.

En el trayecto aprovechamos para visitar de pasada San Miguel de Allende (lástima que se nos pasó llevar el teléfono de Adriana Delgado para verla), después de una vista rápida a la iglesia nos lanzamos a Dolores Hidalgo para llegar antes de que oscureciera. Después de unos 45 min. más de camino por fin llegamos, logramos ver una parte del lugar todavía con luz pero en lo que comimos – cenamos se nos hizo de noche.

Cuando llegamos al centro como a las 8:30 la iluminación estaba muy padre pero me latió que ya no iba a estar tan pequeño el evento cuando vimos camionetas de TVazteca y que habían montado varios escenarios con luces y de más. Dimos una vuelta y elegimos el que pensamos sería un buen lugar para ver el grito.

Poco a poco se empezó a llenar el centro y cada vez estábamos más apretados hasta llegar al punto de no podernos mover de donde estábamos. De pronto en uno de los escenarios apareció una de las chavas de “La Acañemia” y la gente se empezó a apretar todavía más. A los pocos minutos, por ahí de las 10 de la noche empezaron una representación de los discursos de Miguel Hidalgo cuando inicio a la independencia, y precisamente cuando Hidalgo dice que ya se “huelen los aires de libertad” alguno (o algunos) de los ahí presentes dejo salir su aire en libertad y de ahí en adelante inicio su independencia y pues ni para donde moverse. (La cara de Lupo lo dice todo)

Por fin llegó la hora del grito y resulto que nuestro lugar estratégico no fue tan bueno pues la campana que suponíamos era la que iba a tocar siempre no fue, pero lo pudimos ver por medio de unas pantallas que habían puesto en los escenarios. En cuanto terminó el grito comenzó el relajo pues en el escenario del que estábamos más cerca era donde iban a tocar los de “La Acañemia” y se empezó a aventar la gente sin importarles si había niños. Para darles una idea la plaza que recorrimos al llegar en 5 minutos tardamos en salir nos llevó una hora entre empujones y aventones. Esa misma noche nos regresamos a Querétaro.

Al día siguiente decidimos cambiar de aires y nos fuimos a la Peña de Bernal, para quienes no conocen ahí esta el 3er. Monolito más grande del mundo y si tienes chanse de subir. Los cuatro juntos subimos más o menos hasta la mitad que fue donde Angy y Tania se cansaron, por supuesto Lupo y yo como hombres vigorosos y fuertes del campo continuamos nuestro camino hasta subir unos 3 metros más.

El sábado 17 para estar entre aires más tranquilos nos fuimos a Tequisquiapan donde más bien estuvimos recorriendo las tiendas del pueblo en un ambiente más descansado. Ya en la noche Tania y Lupo regresaron al D.F. y nosotros a Querétaro.

Como experiencia estuvo muy bien, no se si lo volveríamos a hacer pues la gente se vuelve peor que manada, lo que si es seguro es que el próximo año lo voy a ver por tele tomando una cerveza. La pasamos muy bien con Tania y Lupo al parecer ellos también la pasaron muy bien, después de todo lo bailado (aventado, apachurrado, masajeado y aromatizado) ya nadie lo quita.

¿ustedes que tal la pasaron? ¿estuvieron más tranquilos? Espero que si.

Que estén muy bien y les mando un abrazo, ahora si, desde Querétaro.