Karate en Keretaro

Vaya, ahora si que pasó un buen rato desde la última vez que escribí, pero si pensaba que octubre había estado muy apretado en cuanto a chamba noviembre no se quedó atrás. Lo bueno fue que dentro de uno de los fines de semana nos vino a visitar Ana Laura y familia... pero no fue cualquier visita pues vinieron desde Cuernavaca a participar en el torneo de Karate llamado Copa Funakoshi a realizarse en la ciudad de Querétaro
El sábado en la tarde después de terminar algunos pendientes de chamba nos lanzamos Angy y yo al auditorio para encontrarnos con Pancho, el esposo de Ana Laura. Ya no llegamos para ver la participación de Maria y Francisco pero si para ver a Ana Laura en acción.
Existen varias categorías a las que se pueden inscribir los participantes. Una es la Kata individual que es una demostración de movimientos de Karate, otra es el Kumite o combate que es un enfrentamiento y la otra es Kata en grupo donde se califica la sincronía y precisión de los participantes. Por supuesto que Anita le entró a todo.

En la kata estuvo muy bien, la verdad (y no es porque sea mi amiga) fue la mejor de todas. Hagan de cuenta que entran por parejas y nombran la kata que van a desarrollar a los jueces y hacen la kata al mismo tiempo aunque sean diferentes movimientos y la que lo haga con mayor fuerza y precisión gana. Bueno pues Anita ya había logrado ganar 2 veces con la misma kata, en la tercera prueba por la medalla de oro a pesar de que lo hizo notablemente mejor que su contrincante no se la dieron por haber desarrollado la misma kata una vez más (cosa que no la habían comentado sus instructores que podía pasar) ganando la medalla de plata.
El Kumite esta grueso, el saber que te vas a enfrentar a golpes con alguien por muy controlado que sea se necesita ser muy valiente. De hecho me contaba Pancho que algunos de los participantes prefieren empezar dándote un golpe ilegal en la cara aunque los penalicen pero dejan al contrincante ya con miedo de continuar. Por su puesto que cuando Ana entro a la duela sus adversarios comenzaron a temblar de miedo, una vez iniciado el combate no sabían ni donde esconderse de tal marquisa que les estaba poniendo.
Desgraciadamente no llevábamos cámara pero aquí les ilustro algunas de las escenas de las contrarias de Ana que quedaron grabadas en la mente (solo de acordarme se me pone la carne de gallina.) Fuera de broma en el kumite no nos fue tan bien pero la determinación necesaria para un evento de esta naturaleza la verdad no cualquiera y Ana la verdad le echo todos los kilos.
Lo importante de la visita de Pancho y Ana fue un ejemplo para decirme que además de que debo entrar al gimnasio a bajar la panzota hay que entrarle a los trancazos y seguirte dedicando a lo que a uno le gusta.
Bueno pues les mando un abrazo desde Kerétaro y prometo escribir más seguido.

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